jueves, 5 de enero de 2012

Ante Garmaz

Antonio Jorge Garmaz, o Anton Djordj Garmaz nació en Croacia –¿nació en Croacia?—, entonces parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, el 5 o el 7 de enero de 1928. Murió en la Ciudad de Buenos Aires el 16 de julio de 2011.


¿Dónde nació Ante Garmaz?, me pregunto. En Croacia, dicen los sabios de la farándula. Pero la información se hace nebulosa. Voy al archivo, a revisar papeles y viejos reportajes. Vino de muy chico a la Argentina. Allí termina todo. En ninguna parte hay un dato más. En las entrevistas, Ante no pasa de confirmar “nací en Croacia”, pero su relato enseguida pasa a la infancia chaqueña.
El plan de Ante Garmaz no era ser modelo. Quería ser jugador de fútbol. La pelota lo apasionaba. Pero no era lo suyo. Sus pies, que recorrían la pasarela alocados y precisos, como guiados por un GPS, se perdían inexorablemente en la cancha. Se dio el gusto atajando en partidos a beneficio, alguna vez con el plantel de River –aunque era fanático de Boca—, con los veteranos de Independiente y hasta con un equipo llamado Ante Garmaz FC en un torneo organizado por Ñuls, en Rosario. Siempre le llenaban la canasta, y volvía locos a sus propios defensores gritándoles en ese idioma raro que sólo él hablaba.
Me sigo preguntando dónde habrá nacido Ante Garmaz. Las necrológicas se repiten e insisten en asegurar que su nombre real era Antonio Jorge Garmaz. Y que nació en un condado de la vieja Yugoslavia pero se desconoce cuál. Es raro. Un croata se llamaría Anton Djordj. Ante es el diminutivo croata de Anton. Y Antonio Jorge no es nombre de croata sino de folclorista.
Justamente, Ante Garmaz quiso ser cantor. Pero no era lo suyo. Reírse a los gritos en la mesa de Mirtha Legrand fue lo más cercano al canto en su vida. Así, sin pies para el fútbol ni garganta para el canto, pintón y atrevido, tenía que ser modelo. Quién sabe si era bueno. Pero fue el mejor. En una época en la que los mannequen (así se llamaban) caminaban derecho y duritos, igual que ahora, él desfiló al borde del bochorno, bailoteó como un trompo, aleteó sacos. También le puso un abrigo de piel a Amadeo Carrizo, actuó en una película de Olmedo, hizo fotonovelas. Cosas que los modelos no hacían. Y dijo en voz alta –como todo lo que dijo— que era homosexual, en los años de Onganía. Otra cosa que los demás no hacían.
¿Habrá nacido en Croacia, Ante, o en Las Breñas, el pueblito chaqueño de su infancia? Él me alimenta la intriga, un poco porque casi nunca hablaba de Croacia y otro porque al hablar no se le entendía nada. “Por eso yo les agradezco, con esto, diciéndoles como siempre, ¡por hoy nada más! ¡Cariños y hasta la próxima!”, se despedía en su programa de tevé bien llamado “El Mundo de Ante Garmaz” porque era una especie de universo propio, realidad paralela edificada sobre chivos de poca monta, en la que a fin de año se entregaban los “Garmaz de Oro”. El Ruso Sofovich insiste con que aquel ATC suyo era lo mismo o mejor que el Canal 7 de ahora. Y yo, por no preguntarme si el Ruso creerá de verdad que somos idiotas, me pregunto dónde habrá nacido Ante Garmaz, el croata, el que hacía todo mal pero convencido, el provocador obvio, el que iba a las reuniones de la AFA representando a Chaco For Ever, el que decía que le hubiera gustado fumar pero nunca había podido aprender, el que mandaba a todos los taxistas a examinarse la próstata, el vejete baboso, el fanático del fútbol que terminaba mirando los partidos como una tía grande en un Mundial, a los gritos y viéndoles los músculos a sus admirados Andújar y Gago. El del idioma misterioso y el origen desconocido. ¿Dónde será que nació? Qué grande, Ante.

Publicado en el diario La Unión del 5 de enero de 2012..

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